martes, julio 21




Ya la Luna baja en camisón
a bañarse en un charquito con jabón.
Ya la Luna baja en tobogán
revoleando su sombrilla de azafrán.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna viene en palanquín
a robar un crisantemo del jardín
Ya la luna viene por allí
su kimo no dice no, no y ella sí.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna baja muy feliz
a empolvarse con azúcar la nariz
Ya la luna en puntas de pie
en una tacita china toma té
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna vino y le dio tos
por comer con dos palitos el arroz
Ya la luna baja desde allá
y por el charquito-quito
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

ani.

martes, julio 14

miércoles, julio 8

sin asunto

Ignacio en el otoño escribió cinco textos sobre su estado emocional en esa época, textos ciegos entre si, y a su vez coincidentes en tiempo y papel, estos textos pretendían luego ser la columna vertebral de una bola de cosas que todavía no llega a nada, y que pronostico (por pesimista empedernido) perdida, como tantas otras ideas. Dentro de esa bolsa llena de ideas que guardamos en esa heladera gigante que es el pasado, estaba esta idea, que parimos con nani en un banquito en el río, y que luego se fue nutriendo sola.
Ignacio lo que nos dice en sus cinco textos es, en mi opinión, el terror a no ser querido, descrito por acciones y reacciones que ese terror desencadena, y que luego definen, o al menos enmarcan su relación con los afectos. De acuerdo a esta lectura, surge la idea de retratar el entorno de Ignacio, para que pueda, o intente al menos, encontrar algo en esos paisajes, algo en si (el) que una todos esos lugares (rostros), en un mismo tiempo (presente), y lo ayuden a ver un poco mas, o de otro lugar si se quiere, los nuevos paisajes que vayan llegando. Espero tener la valentía de poder ayudarlo, quiero mucho a ignacio.

martes, julio 7