en un constante ir y venir,
las cortinas.
y el mar de tu boca.
lunes, noviembre 12
un niño contemplando su oso de tela, un papá noel que emerge de la boca de una chimenea, un elefante a cuerda montado en un triciclo, y sobre su trompa erguida, un plato giratorio haciendo las veces de hélice de helicóptero, sonreímos, y el hombre vestido de papa noel, mirando al niño, da cuerda al elefante que ahora se desliza en su triciclo, girando su plato/hélice a gran velocidad por sobre el parqué. germina otro hombre igual al anterior, por la misma chimenea, y otro, y otro, y otro, así hasta llenar la habitación de hombres . algo murmuró en mis ojos, y me dijo que no podía seguir, que no quería. y la ciudad de los niños perdidos seguirá sin este espectador, al menos por hoy .
martes, noviembre 6
opuntia microdasys
viernes, octubre 26

cuando nico salió del baño, y descubrió a su perro revolcándose sobre las sabanas de mamá, lo primero que anheló fue gritar, pero algo lo detuvo, un olor que lo llevó por un instante a una profunda sensación de oscuridad, y que lo abandonaba con el rostro empañado, frente a la cama donde simó luchaba abrazado al espanto.
martes, octubre 23
domingo, octubre 21
Linepithema humile
perplejo ante una imagen que volvía hacia él, por capricho de la física, inmerso en una anestésica inconciencia presente, el señor B se vio a si mismo como un hormiguero poco después de la catástrofe, con sus estúpidas y epilépticas ilusiones corriendo de aquí para allá tratando de sobrevivir, bulímicas de una idea que las proteja, ahogadas por la lluvia de lo irreversible, rebalsó sus manos de agua un largo rato, para luego llevárselas precipitadamente hacia su rostro repleto de hormigas, todas mueren -se dijo-, las ilusiones, las hormigas, y cada una de las occisas se pierde entre la psicopatía de las recién nacidas, que las aplastan hasta la nada, como una lagrima en medio de la lluvia .
sábado, octubre 20
escupidera de chocolate
el deseo es uno, vomitarlo todo, comprar una pala y rasparme la lengua hasta que se vaya esta sensación de palabras podridas, golpear mi vientre hasta llorar palabras, y mas palabras, fumar palabras, cagar palabras, reír palabras, cogerte con mi mano y escupirte la cara con palabras, palabras que te hagan llorar de encanto, y flores .
martes, agosto 14
jueves, agosto 2
Empezar una cosa desde otra, como saliendo de ella
jueves, julio 5
Atonía
domingo, julio 1
Tubo que contiene varios espejos en ángulo y pedacitos de cristal irregulares
Fernando- que le pasa?
Teo- no se, estos días me siento particularmente ajeno.
Fernando- ¿ajeno como?
Teo- tengo la absurda sensación de estar esperando.
Fernando- eso nos pasa a todos, lo de absurdo no se lo discuto, pero no me parece particularmente extraño.
Teo- no hablo de ese tipo de expectativa, lo mío es mas de esperar el colectivo.
Fernando- ¿como es eso?
Teo- es como si quedáramos en vernos en el banco que por las tardes mira al sol, y ella tardara en venir, digamos un mes mas o menos.
Fernando- es imposible que alguien pueda permanecer un mes sentado en un banco de plaza Teodoro, no me tome el pelo.
Teo- es que no es físico, me irrita cuando se pone literal por que le conviene.
Fernando- su problema es que explica las cosas para poder entenderlas, y uno se queda aquí como en la periferia, por eso me cae tan simpático.
Teo- ¿nunca le paso estar esperando y sentir que todo, absolutamente todo, es ese alguien que esta por llegar?
Fernando- pasada la media hora, si.
Teo- mi espera es de ese tipo, solo que en ella el tiempo es como si no fuese.
Fernando- entonces no hay tardanza.
jueves, junio 28
sábado, junio 23
quietud
miércoles, junio 20
El autor cumplió rigurosamente su ritual indigno, coloco su pantalón marrón donde debía, y su campera ya lleva los 36 grados y monedas correspondientes al individuo delante del ordenador (puñado de polímeros y metales paridos para amarse, con la tecnológica finalidad de brindar quien sabe que), estiró las medias para dejar tendiendo la zona de algodón humedecida por las plantillas, se siente seco, a salvo, como cuando vamos a un lugar desconocido y nos encariñamos con un objeto, por que nos hace sentir nenes, o mas inocentes que es lo mismo, una flor que vos solo crees que viste Inés, un caracol dormido en una bolsa llena de caracoles, una sirena narrando consejos maternales para evitar la oxidación de broches capilares, una batalla a muerte entre dos sordociegomudos en un deshabitado mar de algodón. el silencio
martes, junio 19
Opción
lunes, junio 18
Cosa negra
la comisaría ardía en llamas y mi necesidad de recarga me obligaba a seguir matando individuo tras individuo maquinalmente angustia roja, Martínez gritaba desesperado, mientras que mi láser parpadeaba su intermitente recorrido sublimala, devastando a su paso organismos de vida artificial .
domingo, junio 17

lo imaginé nadando en una bolsa de caramelos -que sean masticables- me dijo (tendría que dejar de dibujar personajes tan condicionales y empezar a condicionar un poco mas mis prioridades)
.. pero ese es otro tema, imaginemos (y dale con imaginemos) que nos gestan en una bolsa de caramelos, elija el que mas le guste, pongamos que en vez de bolsa sea piñata ( esto claro, es lo que sucede), supongo, por que la verdad es que nadie nunca me contó mucho, pero debe de parecerse a emerger desnuda de una pelopincho en pleno cumpleaños de tu primo julio, que cumple cinco y no sabe que las nenas como vos no tienen pito y si una terrible amistad con el martinni (por así decirlo, una situación traumática, para el actor/actriz y para sus expectantes espectadores) , decía que lo imaginé nadando en una bolsa de caramelos, como una rana de azúcar desplazándose entre envoltorios de colores claros, buscando tal ves un lugar donde descansar, por que esto de nadar no estaba tan mal, pero el ruido a bolsa lo esta matando, piensa noches de verano, cada movimiento es advertido por la bolsa que le responde casi en un mismo segmento temporal, no me atrevería a escupir con estas teclas un onomatopéyico sonido a bolsa, pero de seguro hay ies y ues .
soñando una orilla o un buen par de orejeras (de esas que se usan para practicar matar con armas de fuego, amarillas, rojas o negras, por lo general tienen esos colores), apuntó a la primer fuente de luz que encontró sin tener en cuenta los puntos cardinales, y articulando de manera que su anatomía simulaba un lebrel ahogándose, comenzó a nadar por entre las esferas de azúcar y aceite vegetal, hasta llegar al filo de un daga de chocolate, que no estaba en los planes de nadie, ni de el, ni de mi .
morir con chocolate no es tan malo me dije, y mi héroe volvió a escupirme sus pretensiones .
