viernes, noviembre 30


en un constante ir y venir,
las cortinas.

y el mar de tu boca.

lunes, noviembre 12

un niño contemplando su oso de tela, un papá noel que emerge de la boca de una chimenea, un elefante a cuerda montado en un triciclo, y sobre su trompa erguida, un plato giratorio haciendo las veces de hélice de helicóptero, sonreímos, y el hombre vestido de papa noel, mirando al niño, da cuerda al elefante que ahora se desliza en su triciclo, girando su plato/hélice a gran velocidad por sobre el parqué. germina otro hombre igual al anterior, por la misma chimenea, y otro, y otro, y otro, así hasta llenar la habitación de hombres . algo murmuró en mis ojos, y me dijo que no podía seguir, que no quería. y la ciudad de los niños perdidos seguirá sin este espectador, al menos por hoy .

martes, noviembre 6

opuntia microdasys


zapatito de arcilla que estrangula,
carrera dormida en el tiempo.

sueño ajado, en donde el beso se vuelve tallo, y de éste nace otra oreja de conejo .

viernes, octubre 26


cuando nico salió del baño, y descubrió a su perro revolcándose sobre las sabanas de mamá, lo primero que anheló fue gritar, pero algo lo detuvo, un olor que lo llevó por un instante a una profunda sensación de oscuridad, y que lo abandonaba con el rostro empañado, frente a la cama donde simó luchaba abrazado al espanto.


martes, octubre 23

manía recién nacida, buscar insoportablemente presencias en los colectivos, reflejo idiota, el de escarbar tu risa en el sonido de un motor diesel acelerando.

domingo, octubre 21

Linepithema humile

perplejo ante una imagen que volvía hacia él, por capricho de la física, inmerso en una anestésica inconciencia presente, el señor B se vio a si mismo como un hormiguero poco después de la catástrofe, con sus estúpidas y epilépticas ilusiones corriendo de aquí para allá tratando de sobrevivir, bulímicas de una idea que las proteja, ahogadas por la lluvia de lo irreversible, rebalsó sus manos de agua un largo rato, para luego llevárselas precipitadamente hacia su rostro repleto de hormigas, todas mueren -se dijo-, las ilusiones, las hormigas, y cada una de las occisas se pierde entre la psicopatía de las recién nacidas, que las aplastan hasta la nada, como una lagrima en medio de la lluvia .

sábado, octubre 20

escupidera de chocolate

el deseo es uno, vomitarlo todo, comprar una pala y rasparme la lengua hasta que se vaya esta sensación de palabras podridas, golpear mi vientre hasta llorar palabras, y mas palabras, fumar palabras, cagar palabras, reír palabras, cogerte con mi mano y escupirte la cara con palabras, palabras que te hagan llorar de encanto, y flores .

martes, agosto 14

estático frente a la maquina carnal, esperando uno de los veintiún colectivos línea 33 que salieron esa tarde a cometer su habitual bagaje estratégico, y tercero en una cola de no tantos agotados y famélicos futuros y pasados pero de ninguna manera presentes viajantes, por lo menos hasta dentro de cuatro minutos y algunos segundos, digo algunos por que bien se sabe que el segundo, hijo ultimo y mimado de su húmeda madre clepsidra, es a cualquier forma indecible. el hombre, respira ansioso cada imagen fugaz que se dispara hacia el, una mujer dentro de un colectivo azul y blanco que mira a una muchachita con cara triste que ríe junto a su amiga, al parecer de los pantalones rojos del hombre en la vereda que mira a la señora que esta parada frente a ellas, la que ahora ,mirando a un señor con una mochila verde que intenta negociar con la tardanza que le escupe su reloj pulsera, mira la hora. otra ves esa piel, como cada lunes, como cada tarde de lunes, hoy es pantalón negro, todo negro, y ahí está otra vez, como siempre esas líneas rojas sobre su piel/papel, que se adhiere, que lo llaman, y la imagina riendo junto a una amiga en una de esas aulas en el tercer piso del pabellón tres de ciudad universitaria (el único que el conoce, al igual que ella), las luces dormidas, solo primas lejanas sobre mástiles, mirando desde lejos, luchando contra la lluvia de sombras que las baña cada noche. están sentadas en el piso, se beben su presencia lentamente, ahora se pregunta si alguno de los obreros que hizo ese simple piso allá por el sesentaisiete, imaginó lo que el, dos animales inmersos en un pequeño sexo, tragando a bocanadas un mismo aliento azucarado.

jueves, agosto 2

Empezar una cosa desde otra, como saliendo de ella

caminando en círculos sobre un gigantesco paraguas, ella nos promete (a ella y a mi) dejarnos dormir en su ombligo, la luna esta mojada y nos salpica de fecundidad, parpados/botamangas.

jueves, julio 5

Atonía

Dolorosa voracidad. Comensales profanos. Hay una notoria consecuencia. Sensación perpetuada a tu ausencia. Definición: falta o perdida de animo, fuerza o energía. Renacuajos mordiendo nuestro dialecto de saliva.

domingo, julio 1

Tubo que contiene varios espejos en ángulo y pedacitos de cristal irregulares

Fernando- que le pasa?

Teo- no se, estos días me siento particularmente ajeno.

Fernando- ¿ajeno como?

Teo- tengo la absurda sensación de estar esperando.

Fernando- eso nos pasa a todos, lo de absurdo no se lo discuto, pero no me parece particularmente extraño.

Teo- no hablo de ese tipo de expectativa, lo mío es mas de esperar el colectivo.

Fernando- ¿como es eso?

Teo- es como si quedáramos en vernos en el banco que por las tardes mira al sol, y ella tardara en venir, digamos un mes mas o menos.

Fernando- es imposible que alguien pueda permanecer un mes sentado en un banco de plaza Teodoro, no me tome el pelo.

Teo- es que no es físico, me irrita cuando se pone literal por que le conviene.

Fernando- su problema es que explica las cosas para poder entenderlas, y uno se queda aquí como en la periferia, por eso me cae tan simpático.

Teo- ¿nunca le paso estar esperando y sentir que todo, absolutamente todo, es ese alguien que esta por llegar?

Fernando- pasada la media hora, si.

Teo- mi espera es de ese tipo, solo que en ella el tiempo es como si no fuese.

Fernando- entonces no hay tardanza.

Teo- claro, es solo eso, esperar.

viernes, junio 29

en sueños me abrazó mojada,
la propietaria de mis manos.

jueves, junio 28

Papá me pregunta si quiero mate cocido, me niego con el flequillo, salgo de la vieja cocina, camino por el collar de ladrillos que la rodea. Hay olor a mandarina por todos lados, menos donde están las flores, y en el galpón donde esta la balanza con sus pesitas. No me canso de mirar todas esas latas de leche en polvo, será por los colores. Lo veo pasar y me sonríe, siempre esta haciendo, y nunca logro entender que. Ahí se perdió otra vez, entre la puerta roja del baño y las plantas, hasta dentro de un rato largo no lo vemos. Comienzo a caminar mirándome los pies, hoy tengo esa camisa azul que tanto me gustaba, espero que no tarden mucho. Los autos de lejos parecen nubes sobre el agua, sobre todo si uno tiene siete años y el culo mojado por el rocío. Es azul y tiene el techo negro, y mucho olor a talco, que sale de una bolsita que cuelga del espejo, ese que dice noche-día, pero siempre me lo imagino cremita, el techo quiero decir. Ahora viene uno, pero no es, y otro y dos camiones y tres nubes mas.

sábado, junio 23

quietud

Despierto desnudo junto a la criatura. Otro ser cursando a mi lado las mismas hectáreas de algodón y poliéster. Un olor circular se apodera del canal que me separa de aquel cuerpo que respira anónimamente. La simétrica distancia que nos perpetua a la soledad dibuja una especie de accidente geográfico, como dos pequeños fósiles que alguna vez fueron uno. El olor a pan nuevo se hace todo, y llama a mi cuerpo al torpe juego. El vientre arde suavemente, y es como si un secreto sistema de engranajes comenzara a cumplir su funcional tarea. La saliva brota a litros por el cause que mi lengua dicta. Mis manos despiertan ahora, y comienzan a buscar lentamente desesperadas esa tibia humedad que las paraliza. Los cuerpos comienzan el intermitente dialogo del tacto, como dos botes ligados entre si, parientes en su tormenta, y empujados a un arrítmico friccionar de bocas, comienzan a flotar en esa inimputabilidad de acciones voluntarias que los condena al azucarado sosiego del despertar/nos.

miércoles, junio 20

El autor cumplió rigurosamente su ritual indigno, coloco su pantalón marrón donde debía, y su campera ya lleva los 36 grados y monedas correspondientes al individuo delante del ordenador (puñado de polímeros y metales paridos para amarse, con la tecnológica finalidad de brindar quien sabe que), estiró las medias para dejar tendiendo la zona de algodón humedecida por las plantillas, se siente seco, a salvo, como cuando vamos a un lugar desconocido y nos encariñamos con un objeto, por que nos hace sentir nenes, o mas inocentes que es lo mismo, una flor que vos solo crees que viste Inés, un caracol dormido en una bolsa llena de caracoles, una sirena narrando consejos maternales para evitar la oxidación de broches capilares, una batalla a muerte entre dos sordociegomudos en un deshabitado mar de algodón. el silencio

martes, junio 19

Opción

Martínez persistía en perpetuar su espectro sonoro, -como no salgamos de aquí de un instante a otro la cosa terminara por hacernos polvo- suspiró por el radio, sombras de luz mientras tanto mi láser comenzaba a dar señales de fatiga, y la cantidad de oficiales se multiplicaba minuto a minuto, es que no entienden que todos estamos perdidos, que los lleva a cumplir su inercial deber? -quizás lo mismo que a ti stand- escupió una vos mas que familiar, entonces comprendí que mi alma había despertado, que la cosa erraba como cualquier mortal, soledad y un escalofrío alentador abrigo mi láser y mis ojos .

lunes, junio 18

Cosa negra

la comisaría ardía en llamas y mi necesidad de recarga me obligaba a seguir matando individuo tras individuo maquinalmente angustia roja, Martínez gritaba desesperado, mientras que mi láser parpadeaba su intermitente recorrido sublimala, devastando a su paso organismos de vida artificial .

domingo, junio 17


lo imaginé nadando en una bolsa de caramelos -que sean masticables- me dijo (tendría que dejar de dibujar personajes tan condicionales y empezar a condicionar un poco mas mis prioridades)


.. pero ese es otro tema, imaginemos (y dale con imaginemos) que nos gestan en una bolsa de caramelos, elija el que mas le guste, pongamos que en vez de bolsa sea piñata ( esto claro, es lo que sucede), supongo, por que la verdad es que nadie nunca me contó mucho, pero debe de parecerse a emerger desnuda de una pelopincho en pleno cumpleaños de tu primo julio, que cumple cinco y no sabe que las nenas como vos no tienen pito y si una terrible amistad con el martinni (por así decirlo, una situación traumática, para el actor/actriz y para sus expectantes espectadores) , decía que lo imaginé nadando en una bolsa de caramelos, como una rana de azúcar desplazándose entre envoltorios de colores claros, buscando tal ves un lugar donde descansar, por que esto de nadar no estaba tan mal, pero el ruido a bolsa lo esta matando, piensa noches de verano, cada movimiento es advertido por la bolsa que le responde casi en un mismo segmento temporal, no me atrevería a escupir con estas teclas un onomatopéyico sonido a bolsa, pero de seguro hay ies y ues .

soñando una orilla o un buen par de orejeras (de esas que se usan para practicar matar con armas de fuego, amarillas, rojas o negras, por lo general tienen esos colores), apuntó a la primer fuente de luz que encontró sin tener en cuenta los puntos cardinales, y articulando de manera que su anatomía simulaba un lebrel ahogándose, comenzó a nadar por entre las esferas de azúcar y aceite vegetal, hasta llegar al filo de un daga de chocolate, que no estaba en los planes de nadie, ni de el, ni de mi .

morir con chocolate no es tan malo me dije, y mi héroe volvió a escupirme sus pretensiones .