sábado, octubre 4

lo que no se escribe

tiene puntera en los zapatos, y mirale la nariz parece un payaso ! grito un señor feo y sucio, desde un duplex a medio hacer. la sensación es como meter los dedos en un enchufe, solo que sin el cosquilleo y la sorpresa, hay algo que pisotea y escupe lo intelectual y que nace de las tripas. la misma cosa o coso que me empujaba a empujarla por cada metro cuadrado de la casa anaranjada. el asunto parece fácil, un desgraciado sin educación y sin futuro, que se entretiene limpiándose con palabras la mierda que lo atraganta no es piedra en el camino de nadie, y sin embargo siento una necesidad constante de atacar a ese pobre infeliz, y me acorrala la idea de que si no soy capas de responder a la furia, por que seria capas de hacerlo al deseo. esto puede parecer estúpido, y seguramente sea mas que solo apariencia, pero creo que reprimir lo animal en cualquiera de las formas en que se nos representa, ata por decirlo así, nuestra capacidad de amar.

el miedo no es a la sangre, el miedo es a no volver a sangrar.

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